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El cartel

Dos borrachos que iban en un auto, caen a un precipicio y mueren. Camino al cielo, el que iba de pasajero le dice al otrora conductor:
  • Boludo ¿no viste el cartel? 
  • ¡No! El único que vi decía: FERNET BRANCA...
  • Nooo... ¡Pelotudo!! Decía: 
FRENE BARRANCA

¿Eso no cuenta?

Un tipo llega a las puertas del cielo, donde lo recibe San Pedro quien, tras consultar un registro que tiene delante, le dice:
  • Veamos, no has hecho nada especialmente malo en la vida, pero la verdad es que tampoco has hecho nada especialmente bueno. Me temo que una cosa viene a compensar la otra. No se puede decir que hayas hecho nada extraordinario, o sea que no te puedo dejar pasar.
  • Pero, ¿Y lo de los motoristas?
  • Explícate.
  • Iba conduciendo por una carretera, de noche, cuando vi a un grupo de motoristas dando una paliza a un pobre tipo junto a la carretera. Salí del coche, me acerqué al jefe del grupo y le di en toda la cara.
  • ¡Caramba!
  • Y entonces les dije, a todos, que soltaran al tipo o se las iban a tener que ver conmigo, así que lo soltaron.
  • Vaya, es estupendo ¿Y cuándo ocurrió eso?
  • ¡Pues, hace un par de minutos!

En las puertas del cielo


Una anciana muere y, claro, devota como era en vida, llega al Cielo.

En las puertas del mismo se encuentra con San Pedro, y se ponen a conversar. Cuando, de repente, escucha unos gritos espeluznantes.

No te preocupes por eso -le dice San Pedro- es sólo que le están haciendo los huecos en la espalda a alguien para ponerle las alas.

La viejecita se pone un poco nerviosa con esto, pero continúa conversando.

Diez minutos más tarde, se escuchan nuevos y escalofriantes gritos.  

  • ¡Pero, Dios mío! -Exclama la anciana-. ¿Y ahora qué está sucediendo? 
  • No hay nada de qué preocuparse -le contesta San Pedro-. Lo que pasa es que están haciendo las perforaciones que se necesitan en la cabeza para instalar las aureolas. 
  • ¡Ah, no, eso sí que no! -dice la viejecita- ¡No soy capaz de resistir todo esto! Mejor me voy al infierno. 
  • ¡Pero no puedes hacer eso! -le dice el Portero Celestial- ¡No te puedes ir al infierno! ¡Allí abusarán de ti y te violarán! 
  • ¡No me importa, para eso ya tengo los huecos hechos!

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