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Mendigos en Roma

Dos mendigos se sientan uno al lado del otro, en el frente de la Basílica en Roma. Uno, tiene una Cruz de madera grande delante de él, el otro, la Estrella de David.

La gente miraba deliberadamente a ambos mendigos, pero ponía dinero sólo en el tazón del mendigo con la Cruz.

Un Obispo que pasaba por ahí, miraba a la cantidad de personas que daban dinero al mendigo detrás de la Cruz, pero nada al mendigo de la Estrella de David.

Finalmente, el obispo le dice al mendigo de la Estrella de David: ¡Hijo, parece que no entiende! Este es un país católico, esta ciudad es la base del catolicismo mundial. Las personas nunca le darán dinero si usted se sienta allí con una Estrella de David, especialmente si está al lado de un mendigo con una Cruz. De hecho, probablemente muchos le darán a él, por contradecirle a usted.

El mendigo detrás de la Estrella de David, después de escuchar atentamente al Obispo, se vuelve al mendigo con la Cruz y le dice: Jacobo, ¡mira quien trata de enseñar Marketing a los hermanos Goldstein...!

Voluntad de hierro


Un judío, que prometió a su hija un viaje en avioneta, como regalo de cumpleaños, está negociando con un piloto acrobático:

  • Cuánto me cobra por dar un paseo de una hora?.
  • Quinientos pesos
  • ¡Uf! Eso es mucho dinero, ¿Y si solo es media hora?
  • Por media hora, doscientos cincuenta
  • ¿Doscientos cincuenta?, ¿no tiene nada más barato?
  • Pues mire, podemos hacer un trato. Si usted se sube a la avioneta y es capaz de estar completamente callado durante todo el vuelo, no le cobro ni un peso.
  • ¡Hecho!

Suben los tres y el piloto empieza a hacer piruetas, rizos, caídas en picado, el avión boca arriba, boca abajo... y el judío mudo.

Por fin se cansa el piloto y aterriza.


  • ¡Oiga!, me tiene usted asombrado. Mire que hice cosas peligrosas con la avioneta y usted no pronunció ni una palabra.
  • Si quiere que le diga la verdad... estuve a punto de gritar cuando...

¡Se cayó mi hija...!

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