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Ya basta

En el consultorio, fin de tarde, el médico da la pésima noticia: Ud. señora, tiene seis horas de vida.

Desesperada, la mujer corre para casa y le cuenta todo al marido. Los dos deciden gastar el tiempo que resta de vida de ella, haciendo el amor.

Lo hacen una vez, ella pide repetir. Lo hacen de nuevo, ella pide más. Después de la tercera vez, ella quiere de nuevo.

Y el marido responde: ¡Ah, no, ya basta! Yo mañana, me tengo que levantar temprano... ¡y tu no!

Profesión


  • ¿A qué te dedicas?
  • Soy traficante de órganos
  • ¡Caray...! ¿no tienes corazón?
  • No, pero me llegan el jueves

entonces es buena

Sale el doctor del quirófano y le dice a un señor:

- Tengo una muy mala noticia con respecto a su mamá.

- Es mi suegra.

- ¡Ah! entonces, la noticia que tengo para darle es excelente.

Para cobardes

El dentista le explica a un hombre que tiene que extraerle una muela para lo cual debe anestesiarlo.

Cuando comienza a preparar la jeringa el hombre lo interrumpe:
-Nada de agujas, me dan pánico las agujas...
-Bueno, dice el dentista, vamos a anestesiar con un poco de gas...
-No doctor... ¡no soporto tener la máscara de gas en la cara!

El dentista trae una pastilla y se la da al paciente, quien se la toma sin protestar

-Con las pastillas no hay problema... ¿qué es lo que acabo de tomar?
-Viagra... -dice el dentista.
-¿Viagra?... ¿para qué me dio Viagra?
-Para que tenga de dónde agarrarse mientras le saco la muela sin anestesia.

Orgía hospitalaria

Las  enfermeras se reúnen en la cafetería del hospital, luego de haber pasado una orgiástica noche de disfraces y se ponen a comentar:

- Seguro que anoche, me acosté con un anestesista.
-¿Por qué? Preguntan las otras.
- Porque no sentí nada, nada, pero nada de nada...

- Pues yo debí acostarme con el Director.
-¿Por qué?
- Daba órdenes y órdenes, y todo el trabajo lo tuve que hacer yo.

- ¡Ah!  El mío debió ser un médico residente... Porque se la pasaba preguntando ¿Va todo bien?, ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Es así como se hace?

Todas miraron a la restante, que estaba con cara de felicidad y le preguntan.. ¿Y vos con quién te acostaste?

Pues yo creo que me tocó el radiólogo. Una maravilla, me lo hizo en anterior, posterior, lateral, ambas oblicuas y sobre todo en plano axial.

Y cuando terminó me dijo: Como te moviste... ¡hay que repetir todo otra vez!

¿Usted es médico?


Una señora, con su hijo de 10 años, está comiendo en un restaurante. En un descuido, el chico se mete una moneda en la boca y se atraganta.

La madre intenta hacerle escupir la moneda. Le golpea la espalda, le da palmadas en el cuello, lo sacude, sin éxito.

El chico comienza a dar muestras de asfixia y la madre, desesperada, grita y pide auxilio.

Un señor se levanta de una mesa cercana, y sin decir palabra alguna, le baja los pantalones a la criatura, toma sus pequeños testículos, los aprieta con fuerza, y tira hacia abajo violentamente.

El niño -ante el dolor irresistible- escupe la moneda y el señor, con la misma pasmosa tranquilidad con la que se acercó, regresa a su mesa sin decir palabra.

Al rato, la señora, ya tranquila, se acerca para agradecerle que haya salvado a su hijo y le pregunta:

- ¿Usted es médico?

- No señora, Soy asesor legal del Servicio de Recaudaciones Impositivas, experto en apretarle los huevos a la gente y sacarles hasta la última moneda.

MAL ENTENDIDO

La hija regresa a casa después de años de haberse ido. Llora,  desconsoladamente, pues sabe que a su familia, muy católica  y  de misa, no le va a gustar lo que les tiene que decir.

Su padre le pregunta: ¿Dónde estuviste tanto tiempo, sin siquiera escribir? ¡No sabes cuanto ha sufrido tu madre!
  • Perdón, papá, pero es que me he vuelto prostituta...
  • ¿Como? ¿Que? ¡Lárgate inmediatamente de esta casa! ¡Desvergonzada, inmoral, perversa... mala hija!. Sabes perfectamente que en nuestra casa somos católicos practicantes. ¡Sinvergüenza, no te quiero volver a ver...!
  • Si Papá, ya me voy... lo siento, te comprendo, sabía que ustedes no me aceptarían y solo vine a dejarle a mamá este abrigo de mink y a darle las escrituras de una casa en la Riviera Francesa, una cuenta de $500.000 dólares para los estudios de mi hermano y a ti, papito, este reloj Rolex con diamantes y, también, a entregarte estas llaves de un Porche Turbo último modelo, que está afuera...
  • Hijita... ¿En que dijiste que te has convertido?
  • En prostituta, papá.
  • ¡Uf! Que susto, había entendido ¡Protestante! Pasa, cariño, pasa.

Voluntad de hierro


Un judío, que prometió a su hija un viaje en avioneta, como regalo de cumpleaños, está negociando con un piloto acrobático:

  • Cuánto me cobra por dar un paseo de una hora?.
  • Quinientos pesos
  • ¡Uf! Eso es mucho dinero, ¿Y si solo es media hora?
  • Por media hora, doscientos cincuenta
  • ¿Doscientos cincuenta?, ¿no tiene nada más barato?
  • Pues mire, podemos hacer un trato. Si usted se sube a la avioneta y es capaz de estar completamente callado durante todo el vuelo, no le cobro ni un peso.
  • ¡Hecho!

Suben los tres y el piloto empieza a hacer piruetas, rizos, caídas en picado, el avión boca arriba, boca abajo... y el judío mudo.

Por fin se cansa el piloto y aterriza.


  • ¡Oiga!, me tiene usted asombrado. Mire que hice cosas peligrosas con la avioneta y usted no pronunció ni una palabra.
  • Si quiere que le diga la verdad... estuve a punto de gritar cuando...

¡Se cayó mi hija...!

Es mi obligación


Un burro muere frente a una iglesia. Una semana después el cuerpo seguía allí y, finalmente, el Padre se decidió a llamar al jefe de policía.

  • Sr. policía tengo un burro muerto hace una semana frente a la iglesia 

El policía, gran adversario político del padre contesta:

  • Pero padre, ¿No es el Señor quien tiene la obligación de cuidar de los muertos? 
  • ¡ Así es! Pero también es mi obligación avisar a los familiares...

Profesiones

La maestra en el salón de clases le dice a sus alumnos: Bueno niños, díganme qué parte de mi cuerpo les gusta más, y yo les voy a adivinar qué es lo que van a ser cuando sean grandes.

  • A ver Juanito, ¿qué te gusta más de mi cuerpo?
  • Su pelo, maestra.
  • Entonces tú vas a ser peluquero cuando seas grande.
  • A ver Luisito, a ti, ¿qué te gusta más de mi cuerpo?
  • Sus ojos, maestra.
  • ¡Ahh!, entonces tú vas a ser oculista Luisito.
  • A ver Diego, ¿y a ti?
  • A mí me gustan sus dientes, maestra.
  • Muy bien, entonces tú serás dentista cuando seas grande Diego.
  • A ver Pepito, ahora dime tú lo que más te gusta de mí.
  • Yo para qué le digo maestra, acabo de descubrir que quiero ser lechero.

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