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La monja, el cura y el camello

Una monja y un cura van viajando, por el desierto, sobre un camello.

Transcurridos algunos días, el camello cae muerto en la arena.

Después de mirar la situación, el cura se da cuenta de que ninguno de los dos sobrevivirá y le dice a la monja:
  • Nunca le he visto los senos a una monja... y ahora no creo que tenga importancia. ¿Me enseñas tus senos?
La monja le enseña sus senos....
  • ¿Puedo tocarlos?
La monja le deja tocarlos. Y, entonces, le dice al cura:
  • Padre, nunca le he visto el "ese" a un hombre. ¿Me puede enseñar el de usted?"
Acto seguido, el padre se baja los pantalones y los calzones...
  • ¿Puedo tocarlo?"...
Como el cura accede, ella lo empieza a acariciar, por un minuto, cuando el cura logra una erección.

Entonces le dice el cura a la monja:
  • ¿Sabías que si meto mi "este" en el lugar indicado... ¿Puede dar vida?
  • ¿Es eso verdad, padre? Responde, asombrada, la monja.
  • ¡Siiii! Contesta, entusiasmado, el cura.
  • Entonces... ¿POR QUÉ NO SE LO METE AL CAMELLO Y NOS LARGAMOS DE AQUÍ?


Para los mal pensados... ¡10 padrenuestros de penitencia!

Flor de Cuñado


Un hombre fue llevado de emergencia a un hospital, administrado por monjas, dónde lo operaron del corazón.

Después de la operación, al despertar, el hombre se encontro con que una monjita estaba a su lado y le dijo:
  • Señor Pérez, la operación fue un éxito. Sin embargo, necesitamos saber cómo piensa pagar la cuenta del hospital.
  • ¿Tiene usted seguro de gastos médicos?"
  • No.
  • ¿Puede pagar en efectivo?
  • Me temo que no, hermana
  • Entonces... ¿Tiene usted parientes cercanos?
  • Sólo mi hermana, pero es una monja solterona sin un centavo
  • Disculpe que lo corrija. Las monjas no son solteronas; ellas están casadas con Dios.
  • ¡Magnífico! Por favor, envíele la cuenta a mi cuñado.
Y así nació el:
"QUE DIOS TE LO PAGUE"

Enviado por nuestra amiga Karina ¡Gracias che!

Cómo no darse cuenta...


La Madre Superiora se despierta y piensa: ¡Qué noche más hermosa he pasado!  Hoy no voy a maltratar a las pobres monjitas, más bien las voy a tratar bien. Se levanta y comienza a recorrer las celdas.

  • Buen día Sor Josefa, la veo muy bien esta mañana y también el sweater que está tejiendo
  • Gracias, Madre, usted también se ve muy bien, pero parece que se ha bajado por el lado equivocado de la cama

No le gustó ni un poquito, el comentario final, pero sin embargo continuó en la siguiente celda y repitió:

  • Buen día Sor María, qué bien se le ve hoy, y qué bonito está quedando ese bordado
  • Gracias, Madre, usted también se ve bien, pero parece que se ha bajado por el lado equivocado de la cama

La Superiora se mordió los labios, pero siguió su recorrido. Todas las monjitas le respondían lo mismo. Así que cuando llegó a la quinta monja ya estaba que trinaba… y la saludó con los dientes apretados:

  • Buen día Sor Leonor, séame sincera... ¿Me veo como si me hubiera bajado por el lado equivocado de la cama? 
  • Si, Madre... 
  • ¿Y qué le hace pensar eso?
  • ¡Es que lleva puestas las sandalias del padre Emilio!

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