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Terapia de grupo

Cuatro pacientes están reunidos con el terapeuta y éste les pide para iniciar la sesión, que se presenten, digan cual es su actividad y comenten por qué la tienen.

El primero dice: Me llamo Paco, soy médico porque me gusta que la gente esté sana.

El segundo dice: Me llamo Ángel. Soy arquitecto porque me gusta que la gente viva en casas bonitas.

La tercera dice: Me llamo María y soy lesbiana. Soy lesbiana porque me gustan los senos, los glúteos y me enloquece tener sexo con mujeres.

El cuarto con los ojos bien abiertos, dice: Soy Manolo y hasta hace unos minutos, estaba convencido que era albañil, pero... ¡acabo de descubrir que soy lesbiana!.

Tapita Bic

La madre, desesperada, pregunta al médico:

  • ¿Qué pasó con ella, doctor?
  • Su hija está con el clítoris igual a una tapita de pluma bic!
  • ¿Azul, doctor?
  • No, todo mordido.

Receta infalible

La mujer va al médico con los ojos morados.

¿Qué le sucedió, señora? Preguntó el galeno.

Es que cuando mi esposo llega a casa borracho siempre me pega...

Hay una solución para eso, dice el médico, compre muchos caramelos de leche y cuando su marido entre a la casa borracho, métase 5 caramelos en la boca y comience a masticarlos lenta, pero muy lentamente.

Un mes después la mujer regresa  al consultorio:

Doctor, su recomendación resultó muy efectiva, cada vez que mi esposo ha llegado borracho me he comido los caramelos, los he masticado muy lentamente y nunca más me ha vuelto a golpear.

¡Qué bueno señora! ¿Vio la importancia de mantener la boca cerrada?

Silbido

El hombre llega al médico.
  • Doctor, después de tener sexo tengo un silbido en los oídos, ¿qué hago?
  • ¿Cuántos años tiene usted?
  • Cincuenta y nueve
  • Bueno, ¿y qué es lo que quiere? ¿que lo aplaudan a rabiar?

Esa cosita

Luego de una visita rutinaria, el médico anuncia a una bella mujer:

Su corazón, pulmones y presión están en perfecto estado. Ahora, déjeme ver esa cosita que a ustedes las mujeres las mete siempre en problemas.

Como la mujer comienza a desvestirse, el doctor le dice:

¡No, no, no...! Póngase la ropa... Solo quería que me enseñara la lengua.

Lee bien hombre...

- ¡Pepe! ¿De dónde vienes?
- Del Médico
- ¿Y que te dijo?
- Que tengo una ¡SONRISA SIMPÁTICA Y SOY FELIZ!
- No jodas… lee bien hombre… aquí dice: ¿ CIRROSIS HEPATICA Y SIFILIS !

Lifting

Una francesa se hace estirar todo: la nariz, la piel de la cara, etc. ...Finalmente, el cirujano le pregunta:

* ¿Desea la señora algo más?
* Sí, quisiera tener los ojos más grandes y expresivos.
* Nada más fácil, señora. Enfermera: Traiga la cuenta, por favor.

Emergencia Médica

Al servicio de emergencia médica de una localidad balnearia llama desesperado un turista: ¡Ayúdenme! ¡Me quedé dormido al sol boca arriba en la playa y ahora estoy todo quemado! ¿Qué puedo hacer?

Esta noche, al acostarse -le responde el médico- unte todo su cuerpo con una crema de Aloe Vera, tómese 2 pastillas de Viagra y, lógicamente, duerma boca arriba.

Lo del Aloe Vera y dormir boca arriba, lo entiendo, pero... ¿para qué las 2 pastillas de Viagra?.

Y el Dr. le responde: Para que la sábana no le toque el cuerpo...

El Hipocondríaco

Un hipocondríaco va al médico y le pregunta:

Doctor, mi mujer me traicionó hace una semana y aún no me han salido los cuernos. ¿Será falta de calcio?

Informe de Laboratorio

Estimado Sr. Zavala:

Tenemos buenas noticias para Ud., la mancha rosada del pene no era gangrena, sino lápiz labial.

Atentamente,

El Equipo de Patología

P.D.: Lamentamos la amputación.

Ya ni modo

Una abuelita de 98 años y un abuelito de 105 visitan al doctor.

- ¿Entonces... nosotros no podemos hacer el amor?
- No mi señora, si ustedes lo hacen se pueden morir. Es mejor que duerman en cuartos separados.

A media noche, tocan a la puerta del cuarto del viejito.

- ¿Quién es?
- Una viejita suicida...

Diagnósticos médicos

Un médico ya anciano, que siempre trabajó en el medio rural, pensó que ya había llegado la hora de jubilarse después de haber ejercido la medicina durante 50 años.

Encontró a un joven médico que quisiese ocupar su sitio y le sugirió que le acompañase en las visitas a domicilio, para que las personas se habituasen a él de manera gradual.

La primera visita se trataba de una mujer que se quejaba de dolores en el estómago. El anciano doctor le respondió:
  • Sabe, la causa mas probable es que usted abusa de las frutas frescas. ¿Por qué no reduce un poco su consumo diario y selecciona las mejores?
Cuando salieron de la casa el joven le preguntó:
  • Doctor usted ni siquiera examinó a la mujer. ¿Cómo consiguió hacer un diagnóstico tan rápido?
  • Bueno, no merecía la pena examinarla. -¿Usted se dio cuenta de que dejé caer el estetoscopio al suelo? Cuando me agaché para recogerlo, vi que había media docena de cáscaras de naranjas, manzanas y ciruelas verdes, inadecuadas para el consumo en el cubo de la basura. Y eso es seguramente lo que le ocasionaba los dolores de estómago. En la próxima visita usted se encargará del examen.
Mmm... que astuto es, pensó el joven.

En la siguiente casa, se entretuvieron durante varios minutos hablando con una mujer bastante joven. Ella se quejaba de que se fatigaba mucho -Me siento totalmente sin fuerzas- dijo.

El joven doctor le respondió entonces:
  • Usted, quizás se entrega demasiado a la iglesia. Si redujese esa actividad, tal vez recupere su energía.
Una vez que hubieron abandonado la casa, el anciano doctor le dijo a su sustituto:
  • Su diagnóstico me ha sorprendido. ¿Cómo fue que llegó a la conclusión de que aquella mujer se daba en cuerpo y alma a los trabajos religiosos?
  • Yo apliqué la misma técnica que usted me enseñó: Dejé caer mi estetoscopio al suelo, y cuando me agaché para recogerlo, vi al sacerdote debajo de la cama.

Dónde está mi bombacha


El ginecólogo termina de revisar a la paciente y le dice:

  • Bien señora, me complace decirle que está todo muy bien, puede vestirse, la espero en el escritorio y conversamos.

Al minuto ella se asoma y le dice:

  • Doctor... ¿Y mi bombacha?
  • ¿Qué... ?
  • No está, si no aparece, voy a tener que llamar a mi abogado.

Incómodo, el doctor le responde:

  • Señora, por favor, yo no toqué su bombacha, es más, ni la vi. Usted se desvistió en el  reservado de la camilla y cuando me avisó que estaba lista para ser examinada, recién entré. Además no creo que sea un caso de llamar a un abogado. Por favor, búsquela bien, allí debe estar.
  • Pues no está acá. ¡Lo voy a llamar!

El médico muy preocupado, dado los múltiples casos de denuncias por mala praxis que están recibiendo y otros asuntos provenientes de pacientes histéricos, no la puede tranquilizar y ve, muy asustado, como la mujer toma el celular y llama:

  • Hola.... ¿Por favor señorita, me comunica con el doctor Albernaz?     De parte de la señora de Gómez... gracias.

Pocos segundos después:

  • Hola... ¿Doctor Albernaz...?  Perdoname Panchito ...  Fijate, por favor,  si se quedó mi bombacha en tu escritorio...

Moraleja:
¡NUNCA, HAY QUE APRESURARSE A TOMAR MEDIDAS NI SACAR CONCLUSIONES!

La mascarilla


Isaac sufre un paro cardíaco y es llevado, de emergencia, a un hospital. El doctor al ver que se empieza a asfixiar, ordena:

- Rápido, rápido, pónganle la mascarilla

Isaac responde rápidamente:

- No, no... ¡La más baratilla por favor!

Pensamos que era inofensivo


Investigaciones médicas han revelado los efectos del alcohol y resulta que:

  • Vodka con Hielo = jode el riñón
  • Ron con Hielo = jode el hígado
  • Whisky con Hielo = jode el corazón
  • Ginebra con Hielo = jode el cerebro

Al parecer, el hijueputa hielo es el que jode todo.

Flor de Cuñado


Un hombre fue llevado de emergencia a un hospital, administrado por monjas, dónde lo operaron del corazón.

Después de la operación, al despertar, el hombre se encontro con que una monjita estaba a su lado y le dijo:
  • Señor Pérez, la operación fue un éxito. Sin embargo, necesitamos saber cómo piensa pagar la cuenta del hospital.
  • ¿Tiene usted seguro de gastos médicos?"
  • No.
  • ¿Puede pagar en efectivo?
  • Me temo que no, hermana
  • Entonces... ¿Tiene usted parientes cercanos?
  • Sólo mi hermana, pero es una monja solterona sin un centavo
  • Disculpe que lo corrija. Las monjas no son solteronas; ellas están casadas con Dios.
  • ¡Magnífico! Por favor, envíele la cuenta a mi cuñado.
Y así nació el:
"QUE DIOS TE LO PAGUE"

Enviado por nuestra amiga Karina ¡Gracias che!

Salió pelirroja...


Después de que nació la bebé, el padre, afligido, fue a hablar con el obstetra.

Doctor, estoy muy triste porque mi hija nació con el cabello rojo. ¡No puede ser mía!

¡Qué disparate! dijo el médico. Aunque usted y su mujer tengan cabello negro, pueden tener cabello rojo en los genes de sus familias.

¡No es posible! Insistió el padre. Ambas familias han tenido cabello negro desde hace muchas generaciones.

Bien, dice el médico, tengo que preguntar.... ¿Con qué frecuencia usted y su mujer practican el sexo?

El hombre, avergonzado, respondió: Bueno, este año he estado cansado de tanto trabajar y... sólo hicimos el amor una o dos veces en los últimos meses.

Entonces... ahí está! dice el médico:

¡ES ÓXIDO!

Emergencia


El electricista va a la sala de Unidad de Terapia Intensiva de un hospital. Mira a los pacientes conectados a diversos tipos de aparatos y les dice:

- Respiren profundo: ¡Voy a cambiar un fusible!

Problemas del oído

Siempre te preguntan cuando llegas a la consulta del médico la razón de tu visita, y tenés que contestar delante de otros y a veces esto resulta desagradable.

No hay nada peor que una recepcionista que te pide que le digas qué te pasa en una sala de espera con otros pacientes desconocidos.

Una vez entré a una consulta estando la sala de espera con gente, me acerqué a la recepcionista (muy poco simpática por cierto):

  • ¡Buenos días, señorita!

La Recepcionista me dijo:

  • Buenos días, señor, ¿Por qué quiere ver al doctor ?
  • Tengo un problema con mi pene, le conteste.

Como algunos se rieron, la recepcionista se irritó un poco y me dijo:

  • -Perdón, pero usted no debería  decir cosas como esas delante de la gente. 
  • -¿Por qué no?, si usted me preguntó qué me pasaba y se lo dije.

 La recepcionista -sonrojada- me dijo:

  • Podría haber sido más disimulado y decir por ejemplo que tenía irritado el oído, y luego  discutir el problema con el doctor más tarde en privado.

Y yo le contesté :

  • ¡Y usted no debería hacer preguntas delante de extraños, si la respuesta puede molestar! 

Entonces, decidí sonreírle, salír de la sala de espera y  volver a entrar:

  • Buenos días, señorita!

La recepcionista se sonrió socarronamente y preguntó:

  • ¿Sí... qué lo trae hasta aquí? 
  • Tengo problemas con mi oído.

La recepcionista asintió y se sonrió, viendo que había seguido su consejo…, pero no pudiendo con su genio volvió a preguntarme :

  • Y… ¿Qué le sucede a su oído, señor?
  • Que me arde al mear. 

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